Emoción en Córdoba: Puede quedar ciega y por sorpresa le adelantaron un año la fiesta de 15
Todo Río Segundo ayudó a organizarle un festejo a lo grande. A su familia le habían robado los ahorros.
El momento en el que Lourdes Lazo se entera de la sorpresa y llora de emoción.

Hay historias que son increíbles, como si fueran sacadas de un cuento de hadas. De esos que tienen princesas, vestidos, bailes, sorpresas y hasta milagros inesperados.

Todo eso le pasó a Lourdes Lazo, quien el domingo cumplió 14 años, pero los festejó como si hubieran sido sus 15.

Sucede que ella sufre una enfermedad que, poco a poco, le está robando la visión. Y en la ciudad cordobesa de Río Segundo, adonde vive, todos se pusieron de acuerdo para celebrarle, por sorpresa, una fiesta de 15 por adelantado.

¿El motivo? Asegurarse de que la chica pueda cumplir ese sueño, y verlo en plenitud, antes de perder la vista por completo.

El cuento empieza con una página oscura. Margarita, la mamá, tenía guardado en la habitación que es su casa, el dinero y los adornos para la fiesta de su hija.

A Lourdes la llevaron al salón engañada: le dijeron que iba a participar de un concurso para ganarse una fiesta de 15.

 

Como Lourdes tiene retinoblastoma, un tumor que se desarrolla en la retina, su madre no sabía si de un momento a otro la situación podía complicarse y por eso empezó a organizar todo un año antes. Pero un día la madre entró a la casa y descubrió que le habían robado todo.

Entristecida, una de las hermanas de Lourdes contó en Facebook lo que había pasado y, frente a eso, la ciudad entera entró en acción.

Primero fue una vecina, Josefa, la que convenció a la familia de que le festejaran los 14 como si fueran los 15.

Luego otro consiguió un salón, otro el vestido, alguien más los zapatos, sus amigas del colegio repartieron las invitaciones, uno sumó donaciones para la mesa de dulces y otro para el catering.

Todo a espaldas de Lourdes, que nunca imaginó lo que iba a ocurrir. A la chica le dijeron que iban a anotarla en un concurso para ganarse una fiesta de 15.

La ventana de la habitación que Lourdes comparte con su mamá, la pareja de ella y un hermano, da justo a una ruta desde donde ve pasar a grupos de motoqueros, con los que siempre quedaba anonadada.

Así, fue enorme su sorpresa cuando el domingo más de 50 motos se acercaron a su casa para llevarla al supuesto concurso.



Lourdes, en la moto que la llevó al salón. Al fondo, la habitación desde la que siempre admiró a los motoqueros.

Vestida como la Princesa Sofía, se subió a una de esas "carrozas" de dos ruedas y motor para llegar hasta el salón, donde la recibió una multitud. Entonces descubrió la verdad.

Emocionada hasta las lágrimas, bailó el vals, cortó la torta y el hechizo no se cortó a medianoche: siguió. Tanto que quedó sentada en el patio de su casa mientras escuchaba música, sin querer irse a dormir.



Toda la ciudad cordobesa colaboró para que Lourdes pudiera festejar sus 15 años.

La historia de los Lazo es sacrificada. Lourdes es la menor de 11 hermanos y la única con retinoblastoma, enfermedad que heredó de su padre. El pronóstico de los médicos es que ella perderá toda la visión, como le pasó a su papá.

"Pensaban que le pasaría a sus 18 años, pero mi hija de un ojo ya no ve nada. Para caminar tiene que ir tocando las cosas y se niega a usar el bastón porque no acepta su enfermedad", contó Margarita.



Lourdes Lazo, en medio del festejo.

Su primera operación fue a los 6 años. Siguieron otras 14, ninguna exitosa, y ya no hay lente de contacto que le sirva.

En julio viajará a Buenos Aires, al hospital Garrahan, donde quizás la vuelvan a operar. "Tal vez aún haya algo por hacer. Si no, debería ser fuera del país, pero para eso no tenemos dinero", lamentó la madre.

Aunque este cuento tiene un final abierto, todavía le quedó lugar para otro capítulo mágico. A la chica, cuando la anotaron en el supuesto concurso para ganarse una fiesta, le preguntaron cuáles eran sus sueños.

"Poder seguir viendo y conocer París", dijo. Ante la dificultad de que pueda viajar a Europa, la convencieron para que expresara otro anhelo, uno más terrenal, Y entonces agregó: "Poder ver y meterme al mar".



En la fiesta, bailó el vals.

Fue entonces que, en el mismo día de su fiesta de 15 anticipada, uno de los invitados le regaló un pasaje para que pueda visitar Mar del Plata.

"Todo fue soñado. Salió increíble. Por eso, nunca dejamos de creer y de soñar", cerró Margarita.


 

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