Efecto "cero votos": el macrismo bonaerense ajusta la fiscalización de cara a las elecciones de octubre
Hubo cientos de mesas en las que fallaron los fiscales. La tercera y la primera sección electoral, al tope de la lista.
Elecciones PASO en la provincia de Buenos Aires.

Cero votos. A horas del inicio formal del segundo tramo de la campaña, el fin de semana, el oficialismo en su versión bonaerense empezó a pulir detalles de la ingeniería electoral de cara a las legislativas de octubre, con un factor central sobre la mesa: la fiscalización.

En las últimas semanas, tras el recuento definitivo que certificó una diferencia de 20 mil votos en favor de la ex presidente Cristina Elisabet Fernández de Kirchner en la provincia de Buenos Aires, el macrismo se abocó en buena medida al análisis de las casi 500 mesas en las que no obtuvo ningún voto, en su mayoría en la primera y en la tercera sección electoral.

Según información de fuentes oficiales, la boleta encabezada por Esteban Bullrich y Graciela Ocaña obtuvo cero votos en poco más de 470 mesas de la provincia de Buenos Aires.

Están catalogadas bajo el rótulo "planillas cargadas sin votos". "No te dan vuelta una elección, pero sí son cruciales en una votación que se dirimió por 20 mil votos", explicó a Infobae un alto funcionario bonaerense que forma parte del equipo de campaña de Cambiemos.

Después del resultado de las PASO, y tras el ajustadísimo triunfo de Unidad Ciudadana, la lista encabeza por la ex Presidente, los estrategas electorales de Cambiemos en su versión bonaerense se dedicaron a analizar las mesas en las que no cosecharon ni un voto. No por avivadas del peronismo, sino por ineficacia de los fiscales partidarios designados en dichas mesas.

Cero votos. Es decir, ni sus propios fiscales votaron por la lista oficial. Según las fuentes, se trató en su mayoría de fiscales a sueldo.

Según confiaron desde el Gobierno bonaerense, la peor performance en el rubro fiscalización se dio en la tercera sección electoral, bastión históricamente peronista en el que Unidad Ciudadana hizo la diferencia.

Cambiemos contabilizó allí algo más de 250 planillas sin votos. El epicentro fue La Matanza, el pago chico de Verónica Magario y Fernando Espinoza, un emblema de la resistencia K, seguido por municipios como Almirante Brown, Florencio Varela o Avellaneda.

Hubo casos similares en el resto de las secciones electorales: algo más de cien en la primera y otro tanto en el resto.

Detectaron, además, más de 1.500 mesas en las que no mandaron los certificados.

Sin embargo, la fiscalización también falló en distritos oficialistas como Quilmes, en el que el equipo de campaña detectó un significativo número de mesas sin votos para Cambiemos.

La performance del macrismo en el municipio de Martiniano Molina no fue la esperada.

En ese sentido, hubo planillas en municipios de la primera sección electoral en los que el macrismo tampoco registró votos, como en Pilar o Tres de Febrero.

Estos dos últimos integran el pelotón de intendencias PRO del Conurbano bonaerense, que nuclea, además de Molina, a Nicolás Ducoté, Diego Valenzuela, Julio Garro, Néstor Grindetti, Jorge Macri y Ramiro Tagliaferro.

Son claves para las aspiraciones macristas en las elecciones de octubre. La performance electoral de algunos de ellos de la primera sección en las PASO no superó las expectativas de la cúpula del Gobierno bonaerense.

Entre ellos, la expectativa pasa por cuál será el futuro de Jorge Macri. Hace menos de dos meses, el intendente de Vicente López rechazó un ofrecimiento formal de su primo para mudarse a Washington a ocupar la embajada que dejó vacante Martín Lousteau. "Cuestiones familiares", fue la excusa.

El futuro del primo presidencial es una incógnita: resistido por un sector de la Casa Rosada, el Presidente aplazó para después de octubre la discusión en torno a su eventual desembarco en el gabinete nacional.

Dependerá, en parte, del resultado electoral en la provincia de Buenos Aires. Y del estilo que Mauricio Macri quiera imprimirle a su gestión después de las elecciones.

En las PASO, el oficialismo alternó militantes y punteros a sueldo para la fiscalización.

Un batallón de al menos 36.000 fiscales desparramados en territorio bonaerense que, un mes después, son sometidos a análisis para evitar las mesas "sin voto" dentro de un mes y diez días.


 

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